No ciega el sol

No ciega el sol si lo miras directamente; tampoco ciegan las estrellas, ni las lunas, ni las promesas ni las fantasías. No ciega una ilusión ni un sentido; ni siquiera las frases pronunciadas o las no dichas pero interpretadas. Nosotros somos nuestros más ciegos instructores; los que llenamos páginas en blanco, los que interpretamos boleros, los que leemos entre líneas inexistentes y no lo hacemos con párrafos enteros. Los que tragamos lágrimas y dejamos escaparlas.

Parezco un anuncio de Coca-Cola, señor.

El mayor problema es ser incorformista, o soñador. O ser simplemente lo que eres sin ponerle etiquetas ni sonrisas. Yo soy y no soy. Y tampoco sé escribirlo mejor, ni peor; ni llorar ni reir. Y quizá hablo cuando me alientan dos mahous pervertivas y sedientas de morbo; y quizá no soy capaz de calmarlas. Y cojo el móvil. Y lo dejo. Y escribo un mensaje y lo borro, o hago lo propio con una nota que nunca llego a dejar sobre el sofá y cerrar la puerta. Quizá sea un problema de algo o de nada. Quizá sea simplemente que soy así.

Y subir las escaleras sin escuchar el ruido de los tacones sobre los peldaños. Y llamar a la puerta. Y esperar a que la abran con olor a azahar y el resplandor de unas velas recién encendidas. Y entrar en un cuento de princesas, y príncipes, y hadas y cuentos. Y pasar y mirar la mesa. Y sentarme en el sofá. Y beber un trago de vino. Y quitarme la chaqueta con la misma sensualidad que dejas caer el vestido sobre el suelo. Y mirar de soslayo, que deliciosa esa palabra cuando la has probado y conoces a qué sabe, a quién tienes sentado a tan sólo veinte centimentros. Y notar como empiezas a sentir nervios, y emoción y sensualidad y una especie de cosquilleo que hace que tu respiración cada vez corra más deprisa, más despacio, y vuelva a acelerarse y a volverse palpitante y rítmica. Y notar que a la otra persona siente lo mismo. Y acercarse. Y mirarse los labios. Y acercarse más. Y dejar caer una mano sobre el hombro. Y dejarla caer más.

Y despertarse escribiendo un blog que nunca dejará de ser un blog.

Un placer
Sara Moreno

¡Qué de cosas soñamos cuando no debemos!

Comentarios

  1. los sueños molan (frase tan adulta como profunda)

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  2. Eso va a ser que te has enamorado, pero eso tiene cura. Sigue soñando, pero controla el strés, porque si no te va a dar algo chiquilla.

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